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Disco Rock en Inglés del Año

  • Foto del escritor: By Joshua
    By Joshua
  • 31 dic 2021
  • 9 Min. de lectura

1. Blue Weekend de Wolf Alice

Once años han pasado desde que esta banda del Norte de Londres hiciera su triunfal aparición en el mainstream de la música y aunque para la mayoría de nosotros su arte tiene origen a mediados de la década pasada Wolf Alice ha sido una especie de laboratorio musical diverso que tiene como eje una dupla encabezada por la distintiva y melodiosa voz de Ellie Roswell y la inventiva guitarrística de Joff Odie, a la que se suman la fuerza rítmica de Theo Ellis en el bajo y Joel Amey en la batería, una banda que tiene una presencia escénica impresionante y que en éste, su tercer álbum, saben ir de momentos de vorágine sonora a la que se añaden elementos de sutil delicadeza (como las guitarras que se asoman apenas en el tema Lipstick On The Glass) o esos intros de guitarras apagadas en la inicial The Beach, primera de dos partes totalente distintas entre si) Wolf Alice es quizás uno de los actos más seguidos en los festivales de rock convencionales por poseer una de las puestas en escena más memorables, en este trabajo no dejan de lado su vertiente de fastuosidad inteligente en temas como Delicious Things (una canción con descomunales coros y guitarras llenas de atmósfera elegante y casi operística), o en temas más intensos como Smile (con una letra que casi es un hip hop con un beat muy agradable), tiene instantes de luminosidad clerical como en la gospel Safe From Heartbreake o la delicada y sutil Feeling Myself (con un arreglo de sintetizador grandioso), un disco que reune un estilo distintivo con piezas bien elaboradas en una idea colectiva que tiene como epicentro la grandiosa voz de Ellie Roswell, sin duda uno de los mejores trabajos del año.

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2. The Myth Of The Happily Ever After de Biffy Clyro

Han pasado 25 años desde el primer disco de estos esoceces y podríamos decir con todas sus letras que son una de las pocas bandas de rock británico que realmente han sido de rock puro en su quintaesencia, todo lo que el rock dicta bajo la clásica formación de power trio y vaya que lo han tenido estos nativos de Kilmamock en la parte norte de la isla de la Gran Bretaña, la voz de Simon Neil es capaz de hacer coros de estadio épicos (como en A Hunger In Your Hunt, segundo tema de este trabajo musical donde recita versos muy afilados), el bajo preciso y la bateria de los hermanos Johnson (con una amalgama que es tan consanguínea como los lazos que los unen) en ejercicios de precisión rítmica impecables, como en Denier o la impestiva Witch’s Cup (con una percusión rimbombante) Biffy Clyro es una de esas bandas que dan la sensación de atemporalidad en el poco rock honesto que se practica en estos días, lo mismo les da hacer canciones acústicas de fogata (Holy Water) que piezas de rock clásico al estilo de los 70's (en Haru Urara dan cátedra del manejo de una instrumentación tan básica como el rock mismo, un riff de guitarra lleno de feeling y una base rítmica tradicional), once tracks, energía pura, lo poco que nos queda de rock en este universo musical lleno de cosas plásticas, aún hay personajes que rescatan lo mejor de un pasado que se ve cada vez más lejano.

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3. Assembly de Joe Strummer

No es punk, no es rock, tampoco es Rockabilly, demonios es todo y nada a la vez y es otra obra maestra de la edición de sonido que rescata a uno de los genios de los 70’s que nos legó canciones tan memorables que todo lo que provenga de su inventiva siempre será bienvenido, ¿que sería de esta vida sin la bendición musical del maestro Joe Strummer?, ¿que sería de esta existencia sin instantes de 16 canciones que rescatan vida y obra en una recopilación impresionante?, de su época con The Mescaleros en piezas como Coma Girl (no son The Clash pero se parecen mucho) o versiones en vivo de sus clásicos como Rudie Can’t Fall (tema de nostalgia que nos llena de emociones diversas, de recuerdos y hasta de hazañas personales estoy seguro de todos ustedes) y I Fought The Law (grabada en un concierto en vivo desde la catedral del punk, la Academia Brixton) inclusive hay espacio para una versión acústica de Junco Partner (que tiene un sonido rústico pero se agradece a la mezcla de audio), a veces para rescatar lo moderno se requiere siempre voltear a ver a los clásicos, un disco que tiene de todo y para todos los seguidores de Strummer, incluyendo hasta versiones de canciones poco conocidas de su catálogo como Sleepwalk y Forbbiden City, discazo imperdible.

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4. Bright Green Field de Squid

Con un asombroso parecido a las bandas de los 90’s (Cake, The Offspring dixit) una banda que tiene un estilo ecléctico, divertido, virtuoso y sobre todo inventivo, la voz de Ollie Judge es una especie de híbrido de Jools Holland con Les Claypool (por extraño que parezca, asi es y aparte de todo es el baterista) y hace gala de todo ese estilo tan peculiar con una perfeta unión con sus compañeros en canciones como G.S.K. (donde vale la pena detenerse a escuchar todo lo que ofrece en instrumentación, desde trompetas y saxofones hasta una línea de sintetizadores y multi efectos) o en Narrator (con un intro largo pero bastante agradable), Louise Borlaise muestra enorme talento en la guitarra en temas como Boy Racers (dando cátedra de arpegios complejos) o en 2010 (tema de altura con enorme calidad) la sección de vientos complementa de manera exacta estas canciones, les da un toque de distinción y hasta elegancia como en Global Groove o en Pamphlets, una banda que debuta con esta obra y que trae consigo un nuevo sonido que revive parte de ese rock noventero que creíamos olvidado.

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5. Hardware de Billy F Gibbons

Como dejar de lado a este enorme músico, uno de los pocos guitarristas de la vieja escuela que nos quedan, desde 1968 con su primer disco ya daba muestras de un sonido potente y descarado, rock en su esencia más pura y bien lograda, este año fatídico perdió a su pareja musical de más de 50 años (el maestro Dusty Hill, acaecido el 28 de julio de este año) y aunque todos los duetos musicales tienen sus problemas, a Gibbons su mejor terapia fue la musical y lo hizo con una forma que todos se atreven pero a pocos les resulta, un disco de 12 tracks de ese rock cavernario y de la jungla que a todos los fans de la old school les encanta, con sus guitarras potentes a las que alguna vez Hendrix admiró, toda esa furia y esa forma tan genial de hacer riffs la pone de manifiesto desde el tema inicial, la extraordinaria My Lucky Card (con un fraseo incendiario que es el eje de todo el tema, un rock a la antigua, guitarra, bajo y bateria), la voz barítono de Gibbons luce en todos los temas, principalmente en la caótica More More More y en la muy retro Spanish Fly, la habilidad para hacer melodías es un sello de Gibbons, hace mini arreglos notables en canciones como I Was A Highway y en la impecable Desert High, un disco con rock sucio y grasiento, de ese de carretera olvidada bajo el sol del desierto, aca no hay baladas ni tampoco hay momentos de duda, Gibbons siempre ha sido un rockero canónico y eso siempre se le agradece.

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6. Mojo Skyline de The Dust Coda

Rock de antes, rock de caos, rock de conciertos, rock Británico desde Londres, un cuarteto de sobrevivientes encabezado por el vocalista (originario de Australia) John Drake, The Dust Coda es una banda que tiene el feeling correcto en un momento convulso de la historia del Rock, desde la canción inicial Demon, con ese intro al más puro estilo de AC/DC, un riff incendiario obra del magnífico guitarrista Adam Mackie, una percusión rigurosa en tiempo, un solo medio escondido con una tonelada de distorsión en la guitarra y coros pringosos para el mosh pit, es que ... pues así era el rock de los 70’s amigos, la unidad rítmica está integrada por el baterista Scott Miller y el bajista Tony Ho, una entidad bicéfala sólida y compacta como un muro de piedra que demuestra habilidades en canciones como Limbo Man (con un intro de guitarra notable) y en la genial balada rock Bourbon Puoring (con una cadencia en la percusión cual tema del sur americano), un grupo que llega con su segundo disco para refrescar la muy saturada escena de rock londinense con su sonido directo y sin escalas, destacan también el tema Best Believe It con sus versos muy al estilo Deep Purple.

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7. Crash Of The Crown de Styx

Casi 50 años después de su formación, esta banda que ha visto de todo a lo largo de las décadas llega en este año con una obra maestra, un estilo que de por si ya es característico por muchas razones, empezando por la voz tan peculiar de Tommy Shaw y por esa forma tan característica de interpretar el glam, con virtuosismo y con una gran calidad en toda su instrumentación, 17 álbumes de estudio avalan un trabajo musical lleno de buenos momentos, este disco lo podríamos considerar una obra exquisita en su construcción, con temas complejos como la inicial The Flight Of Our Lives (con ese intro de sintetizador y guitarra de James Young y Lawrence Gowan) o la estilizada Reveries, o la forma en que desarrollan una idea partiendo de una melodía de piano en Save Us From Ourselves, gran banda, gran obra, una vez más Styx dando cátedra de buena música.

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8. Carnage de Nick Cave & Warren Ellis

Mucho músicos que se recluyeron en la pandemia tuvieron algunos meses muy complicados al detenerse toda la actividad musical en vivo y en estudio en algunos casos, sin embargo, para un viejo lobo de mar como Nick Cave esto no fue así, escribió junto con Warren Ellis un disco que es en una palabra, desgarrador, fue un trabajo que recibió duras críticas por sus formas, ¿es difícil? si, ¿es complejo? si, ¿es gris? también, ¿es aburrido? pues por momentos si, porque es hasta pretencioso y en algunos temas es hasta predecible, Nick Cave para esta obra se dejó llevar por una vertiente mucho más densa y lo puso de manifiesto desde el inicio con la brutal Hand Of God, una especie de declaración de principios que descansa en una escasa instrumentación y con Cave recitando versos desoladores, o en Old Time un tema igual de obscuro con la misión obstinada de retratar los tiempos anteriores que si bien no eran mejores al menos toda la nostalgia y añoranza estan ahí, Warren Ellis fue el acompañante perfecto para esta obra descarnada, intensa y no apta para neofitos en el arte de Cave (Ellis es un consumado instrumentista con formación clasíca con tendencias a lo neogótico y operístico), en White Elephant levantan un infranqueable puente de violines sobre los que descansan las letras intensas de Cave, en Lavender Fields hay un poco de obscuridad gospel donde Ellis da cátedra de como se debe de llevar un background brutal para la voz barítona de Cave, es un disco si distinto pero hasta en este tipo de obras hay que sacar un poco de las fonotecas los recuerdos de otras obra similares, al final de cuentas tiempos complicados de la humanidad siempre han existido y en todos hay obras parecidas, hay un poco de luz en la enigmática Balcony Man donde Ellis traza una línea que parte de un horizonte de sucesos dentro de un enorme agujero negro que es la letra de Cave, escuchen esta obra con detenimiento y mente abierta y encontraran sus respuestas.

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9. Common Ground de Big Big Train

Uno de los mejores grupos británicos de Rock Progresivo de los últimos tiempos hizo lo que para muchos es la mejor obra del género de este año, el cuarteto de Bournemouth formado a inicios de los 90’s tiene un estilo que es una especie de progresivo digerible y ameno, lo cual queda de manifiesto en piezas como la grandiosa The Strangest Times (con la voz y teclados de David Longdon, un veterano multiinstrumentista de altos vuelos), Nick D’Virgilio da cátedra de ritmos complejos en piezas como All The Love We Can Give (un ritmo que oscila por tantos matices y con tanta complejidad que es asombroso), Greg Spawton contribuye con líneas de bajo complejas en piezas como Black With Ink y en Headwaters, llegando al cenit musical y de interpretación con el super tema Apollo (una suite de casi 8 minutos de puro derroche de virtuosismo), Big Big Train es un taller musical con un eje de músicos que han ido y venido como colaboradores y músicos de sesión en una gran cantidad de bandas, demostrando que el progresivo tiene para darnos muchos más trabajos de calidad como este en el futuro no muy lejano, también destaca la super pieza Atlantic Cable, más de 15 minutos de música fina y elegante, grandioso disco.

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10. Hellbound de Buckcherry

Otro album de rock crudo de estos muchachos de Anaheim que hacen prácticamente una mezcla del punk americano promedio con visos de Nü Metal y un poco de grindcore, la voz de Josh Todd es rasposa y hasta cierta forma muy plástica, lo mismo vocifera insultos con furia como en 54321 (canción con un frenético solo de guitarra obra de Billy Rowe), o da un poco de más matices estilo hard rock como en So Hott o la efectiva y que da título al disco Hellbound, se nota el trabajo de producción de Marti Frederiksen (quien entre otros ha colaborado con Def Leppard y Aerosmith), Buckcherry es ese taller musical al que muchos músicos han llegado y pese a no tener una alineación definitiva son sinónimo de buenos discos de rock en su esencia más pura.


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